Todo comenzó cuando a
mediados del siglo XVI tres sencillas mujeres de Bérriz (pequeño pueblo
entre los verdes montes de Vizcaya) forman el Beaterio de la Vera-Cruz,
ligado a la Orden de la Merced, que tiene como ideal:
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LA LIBERACIÓN.
Sí, así
surgió Bérriz. Pero esta historia no quedó ahí. Las dificultades, la
pobreza extrema en que vivían, incluso los momentos en que las monjas se
redujeron a dos... nada puede con la vida que Dios alienta. Como
Mercedarias, se habían comprometido a "seguir a Jesús amando a los
hermanos, aún a riesgo de perder la vida" (4º voto mercedario).
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Así las cosas,
en 1873 el número de monjas aumenta y pueden abrir un pequeño colegio con
sólo ocho alumnas. En ningún momento, estas mujeres pierden las actitudes
que les caracterizarán siempre.
El número de
alumnas aumenta progresivamente, las vocaciones aumentan...
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El 10 de Enero de 1901 entra
una nueva alumna,
Margarita López de Maturana.
Este hecho es pequeño y cotidiano en el colegio-convento de las
Mercedarias de Bérriz pero con el paso del tiempo habrá que dar gracias
desde los cinco continentes a Dios porque con Margarita se sembró en
Bérriz la semilla misionera.
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